El papel de la alimentación en el desarrollo infantil

01 Oct 2021
Almería

Dra. Mª Ángeles López Sánchez Pediatra especialista en Gastroenterología y nutrición pediátrica del Hospital de Poniente.

La alimentación juega un papel muy importante en muchas de las esferas del desarrollo infantil. Influye en el desarrollo físico pero también en el psíquico y el emocional.  

La alimentación es fundamental para un adecuado crecimiento en la infancia pero además es en esta época donde se establecen los hábitos que luego seguirán implantados en la edad adulta, por ello es tan importante que estos sean saludables y que seamos conscientes de que son la base para la salud posterior.  

La infancia es la época donde se produce un mayor crecimiento físico y desarrollo psicomotor. Así pues, la alimentación no sólo es importante para proporcionar energía sino que es fundamental para la maduración.  

Una buena alimentación conlleva menos enfermedades en los niños (anemia, sobrepeso, obesidad, caries, problemas de aprendizaje) y además disminuye el riesgo de desarrollar enfermedades en la edad adulta: aumento de colesterol, diabetes, obesidad, hipertensión arterial, etc.

La alimentación en los primeros 1000 días, desde la concepción hasta los primeros 2 años de vida es uno de los determinantes más importantes del desarrollo y un factor para la prevención de enfermedades. Uno de los factores alimentarios más influyentes y que debe recomendarse fuertemente es la lactancia materna exclusiva durante los primeros 6 meses de vida así como su aconsejable continuación durante los 2 primeros años.   

La alimentación saludables es aquella que proporciona la cantidad de alimentos suficientes que se requieren para crecer y desarrollarse y cuya variedad y selección nutricional sea adecuada.  

La dieta mediterránea es una de las más conocidas es nuestro entorno, basada en frutas y hortalizas con al menos 5 raciones al día (3 de frutas y 2 de hortalizas), legumbres al menos 3 veces por semana, frutos secos de forma frecuente, alimentos integrales o el uso de aceite de oliva virgen.  

Igual de importante o más que lo que ofrecemos es aquello que no se consume o que dejamos de comer: sal, azúcar y  bebidas azucaradas, alto consumo de carnes rojas,  grasas saturadas, alimentos ultraprocesados o de escaso valor nutricional (comidas rápidas, snacks, embutidos, bollería…). 

Pero la alimentación también influye en el desarrollo neurológico y emocional. Desde forjar el vínculo afectivo con la lactancia donde el bebé comienza a reconocer el olor de sus cuidadores y su refugio a ir descubriendo un nuevo mundo con el inicio de la alimentación complementaria, que les aporta un abanico sensorial diferente con el descubrimiento de nuevos sabores y texturas. Pero además influye en el desarrollo psicomotor y en la autonomía.   

El ambiente y las emociones que rodean al momento de la alimentación: tranquilo, sin distracciones…facilita las buenas conductas y hace que lo sientan como experiencias y vínculos que le ayudan en su desarrollo emocional y a su sociabilización.  

Finalmente debemos recordar que la familia representa un modelo de conducta y de dieta por lo que se debe dar ejemplo con la alimentación y los hábitos saludables.

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